Anoche me estresé viendo National Geographic. Hasta ayer me daba coraje ver algún documental en el que un oso polar se comía una foca. Me solidarizaba automáticamente con ella e ignoraba las necesidades vitales del oso que le obligaban a llevarse algo a la boca. Eso fue como digo hasta el día de ayer.
En el reportaje un oso y una osa tenían dos crías y se narraba un día cualquiera de sus vidas. No te dejes engañar por esas imágenes en las que están boca arriba en la nieve disfrutando como locos. Es mentira, tienen una vida muy perra (u "osezna").
Se pasan todo el día buscando comida, principalmente focas y morsas con una estadística muy pobre de acierto: solamente tienen resultado en uno de cada diez intentos de caza. Y cada uno de esos intentos implica zambullirse en el agua helada, bucear y calarse hasta los huesos. ¡Qué complicado es cazar una foca!
No, no quiero ser un oso en la próxima vida ni de casusalidad.
La voz en off tampoco ayudaba mucho. "La osa se muere de hambre y necesita comer si quiere dar leche a sus crías".
Me estresé, me dio mucha pena ver como se le escapaban las focas y como una morsa le golpeó con el colmillo en la cabeza y se le escapaba.
Y la voz en off repitiendo continuamente que cada vez tenía más hambre.....
En un momento determinado decidí dejar de verlo, cambié de canal y sentí que pese a ser autónomo y sufrir una fiscalidad lastrante no debería quejarme. Siento que estoy de maravilla en comparación con el pobre oso polar. Al fin y al cabo si tengo hambre en cualquier momento puedo levantarme del sofá y coger de la nevera un yogur de macedonia.
pd: Por cierto, me parecen muy egoístas las focas que no piensan nunca en los demás. Deberían de vez en cuando dejarse comer un poco.
