Mostrando entradas con la etiqueta camilando por la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta camilando por la vida. Mostrar todas las entradas
3 ene 2019

Camilando por la vida: el dibujo revelador








Dirán que el amor de padre me hace inventar cosas que no son pero yo les prometo que hablo desde la objetividad total.

Camila estuvo dibujando hace unos días y lo que plasmó en el papel no es el acto inconsciente de un bebe que hace garabatos aleatoriamente sobre un papel. Fue algo premeditado por ella, fruto de su avanzada inteligencia.

Lo fácil hubiera sido pintar a Mikey, a Pluto o al Pato Donald. Pues no, ella compuso una interesante iconografia en la que se representa la condición infinita y multidimensional del Universo y la naturaleza aleatoria e impredecible de la condición humana. Y como esos dos planos rompen el paradigma espacio tiempo para unirse en un punto de encuentro.

¡Qué complejidad mental la de mi niña! En la siguiente imagen podrás captar mejor la esencia de su complejo mensaje.

¡Mi niña es más lista....!







1 ene 2019

El misterio del sexto dedo





Hoy quería compartir una anécdota que me ocurrió el 17 de agosto, el día que nació Camila. Se trata nada más y nada menos que de El misterio del sexto dedo.

Al nacer Camila le hicieron en una cuartilla la impresión del pie que puedes ver en la imagen. Envuelto y absorto en la emoción del momento sonreí al ver la imagen y la guardé, pero  ciertamente no presté especial atención. Todos mis sentidos estaban centrados en la niña, en su estrenduoso llanto y en la madre.
  
Recuerdo guardar la cuartilla en la carpeta con toda la documentación de las pruebas médicas que llevaba y centrarme en vivir ese momento especial y único que es el nacimiento de tu hija.

Las horas pasaron y llegó la madrugada. Esa noche apenas dormí unos minutos al pie de la cama vigilando entre cabezadas a Camila y a Aranxa.

Al llegar el amanecer me acordé de la impresión del pie y decidí rescatar la cuartilla para verla con tranquilidad. 

Y fue entonces cuando descubrí algo: ¡aparecían 6 dedos en el pie!. La primera reacción fue incredulidad, luego tratar de mantener la calma y contarlo con el dedo índice sobre el papel. No había duda, eran 6 dedos. No sé cuántas veces hice compulsivamente la cuenta. Desde el dedo gordo hasta el meñique (o meñiques).

Me levanté del sillón decidido a afrontar la realidad A lo mejor se trataba de un error, tal vez una ilusión óptica y quería conocer la verdad. Y además si mis temores eran ciertos mejor afrontarlos cuanto antes.

Camino a la cuna en la que dormía tapada Camila trate de racionalizar la situación haciendo un rápido análisis de los pros y contras de la situación.

Me costó un mundo encontrar algún que otra ventaja: en las acampadas del cole podría ser el centro de atención de sus amiguitos y también, quién sabe podríamos pedir una paguita. Además, siempre podría presumir por ahí de tener un dedo de repuesto.

Como desventajas las encontré todas: se incrementaban exponencialmente las probabilidades de golpearse de madrugada con la mesita de noche, su cuerpo estaría desequilibrado hacia un lado y lo peor de todo, la gente pensaría que seria la hija de Margarita Seisdedos, el célebre personaje televisivo de los 90 que llevaba un ladrillo en el bolso y era la madre de Tamara (luego Ámbar y después Yurena)

Llegué a la altura de Camila y conteniendo la respiración liberé su pie de la manta. Ahí estaba el manojito de dedos. Puse la linterna del móvil y conté tembloroso...1,...2...,3....4.. y  5!!! Al llegar al quinto se acaban los dedos. Conté de nuevo y el resultado fue el mismo. ¡Bravo! Contuve la alegría y tapé de nuevo su pie. Y miré de nuevo el papel con la tranquilidad de quien no le afecta lo que ve. Posiblemente al apoyar el pie lo desplazó y eso fue lo que produjo la falsa impresión de un doble dedo meñique aliviado.

Ahora sí, respiré profundo tras la normal contabilidad de los dedos a la vez que eche de menos la posibilidad de la paguita.



22 sept 2018

Camilando para la vida: Limpiando mi conciencia






Hace poco el abuelo de Camila llegó de Italia y le trajo unos bizcochitos de Sicilia. En principio quedaban dos paquetes pero algunos días después queda solo uno (por la razón que sea). Sé que son para ella pero es que están buenísimos, así que he creado para autoconvencerme algunos argumentos para cuando caigo en la tentación de coger alguno.

1.      Por motivos de seguridad:
Es lógico que si soy su padre tenga que probar los bizcochos para saber si se pueden comer o no, comprobar su estado y anticipar si le va a gustar o no.

2.      Por protocolos de emergencia:
Pasa igual que en el avión cuando te explican lo de la mascarilla de oxígeno. Literalmente te dicen que en caso de ir con niños debes ponerte tu primero la mascarilla y luego ponérsela a los niños. Así que no es que sea un padre glotón, simplemente aplico el protocolo.

3.   Porque ella lo haría:
Camila aún no habla pero si lo hiciera seguro que me diría: "Ayúdame a comer los bizcochitos, papá, que son muchos para mí" Y si no dijera exactamente eso, diría algo parecido, seguro.

4.      Por educarla en valores:
Es bueno que la niña entienda que aunque algo sea un regalo para ella siempre  es bueno compartir, sobre todo con la familia. Compartir le hará mejor personal

5.      Para administrar sus bienes:
Igual que el padre de Neymar vela por los intereses y propiedades de su hijo (e igual que hicieron los padres de Joselito y Marisol en su momento) yo tengo que velar por sus propiedades, en este caso, los bizcochito.

6.      Para ayudarla a poner los pies en la tierra:
El paquete de bizcochos es claramente un lujo innecesario y que tarde o temprano desaparecerá. No está a nuestro alcance dárselo, salvo un nuevo viaje del abuelo a Italia. Esos bizcochos no se consiguen ni en los chinos, ni en Amazon ni en Mercatenerife, así que cuando antes se gasten mejor. Porque es algo irreal en su vida, tiene que acostumbrarse a lo que será su día a día: las galletas María y los Cubanitos que compramos en el Alteza del Barrio de la Salud.

7.      Porque soy su padre:
 ¡Y punto!

Creo que he podido acallar al fin mi conciencia y que está noche podré dormir de maravilla.

17 ago 2018

Camilando por la vida: Celebrando un año





No sé como ha ocurrido pero ya ha pasado un año que llegaste a nuestras vidas para revolucionarlo todo, para teñir las mañanas del color de tu sonrisa y para hacer que la vida sea aún más maravillosa.

Nunca te lo había dicho pero me tembló todo cuando te cogí en brazos por primera vez. Era una mezcla de alegría, de felicidad y de un desconocido hasta ese entonces sentimiento de responsabilidad. 

Comprendí y sentí que desde ese momento y hasta el fin de mis días serías mi gran prioridad.

No pido más a la vida. Para mí no hay mayor regalo que ver que me sonríes cada vez que llego a casa. Sí, porque es una enorme suerte saber que pase lo que haya pasado durante el día siempre encontraré al llegar esa sonrisa pícara salteada por unos dientes que empiezan a asomar.

Tan solo quiero seguir disfrutando de la cotidianeidad de las pequeñas cosas que me hacen feliz: ver tus evoluciones aguantando cada vez más tiempo de pie, el apetito voraz con que comes lo que mamá te prepara con mil amores y auténtica dedicación y la maravilla de verte cada día al despertar de pie en la cuna, apoyada en una esquina y saltando como un boxeador que está impaciente por luchar.

Celebro todo en mi vida: tus conversaciones caóticas, tu pelo rebelde, las veces que tiras la chupa al suelo,  Bingo y Rolly (una misión tenemos...) y Vampirina ( ouohhh, soy diferente al sonreir...), la madre que te parió, el peligro de tus aproximaciones al mueble del televisor y un millón de cosas más.

Pero hay algo que sobre todas las cosas me hace feliz y que tengo la fortuna de vivir a diario. Y es ese mágico tránsito que hago cada noche para llevarte del sofá a tu cuna. Apenas dura 12 segundos, pero ¡qué maravillosos 12 segundos! Simplemente no tiene precio. Brindo por ese instante en que totalmente dormida apoyas tu cabeza en mi pecho y pareces confiar absolutamente en mí, en donde te quiera llevar. Una entrega con los ojos cerrados que espero poder vivir muchos años, el tiempo que pueda sostenerte en brazos.

Y a veces, no lo niego, me da un ataque de egoísmo y por momentos me gustaría darte un jarabe o ponerte una vacuna para que te quedaras así, con ese tamaño y con esa edad para toda la vida.





14 jul 2018

Camilando hasta Italia






Este ha sido un verano diferente para ella El verano pasado  todo había sido  más estresante. Lo recuerdo perfectamente. Le tocó nacer, luego su pelea con la leche porque no le sentaba bien, sus llantos nocturnos.

Esta vez todo es más tranquilo y sereno a la vez que emocionante para ella. Le ha tocado conocer a su abuelo y a su bisabuela. Y para ello se ha ido de la mano de mamá a otra región de Europa, a Sicilia donde ahora no para quieta entre la gente del pueblo, sus calles y el huerto de la nonna.


Para mí me ha resultado extraño separarme de ella y no escuchar su risa, sus gateos por el pasillo o no llevarla cada noche a su cuna. Pero sé que está bien, con su madre, conociendo una parte importante de sus orígenes.


Ya pronto, en unos días iré recogerlas al aeropuerto y todo volverá a su maravillosa rutina. A verlas despertar cada día, a preparar un café con leche y un biberón y a soñar con el próximo viaje, esta vez los tres juntos.



6 may 2018

Camilando por la vida: ¡Felicidades, mamá!



Hola Camila, recuerda felicitar hoy a mamá. Porque por primera vez y gracias a tu nacimiento celebramos el día de la Madre.

Pensé en escribirle un post, decirle unas palabras y entregarle el regalo después de tu primer biberón de la mañana del domingo, pero creo sinceramente que le va a ser más ilusión que la felicites tú.

Sé que a tus ocho meses empiezas a tener conciencia de muchas cosas y sobre todo de lo mucho que te cuida y te quiere mamá. Pero yo quería contarte más cosas, cosas que no ves mientra duermes, mientras te entretienes con el mordedor o mientras miras la tele porque salen PJ Mask o "Ricitos y Osito.

No te imaginas lo que eres y significas para mamá. No sabes lo que se desvive por hacerte cada día la mejor sopa, el mejor potaje y porque no te hagas daño en esta estresante fase en que comienzas a ponerte de pie.

No te imaginas lo insistente que se ha puesto para esconder los cables del televisor, para quitar cualquier cosa que pueda caerte encima del mueble del salón y como está atenta a cualquier malestar o conato de moquillo que tengas para poder colarte en algún fuera de hora en la pediatra del Centro de Salud.

Sí, también deberías saber que tiene el récord Guinness Mundial en el número de veces que una madre pone el termómetro a su hija. Cualquier momento es bueno ponértelo para saber si tienes fiebre.

Camila, ni tu ni yo perdemos la esperanza de que un día ser madre esté más valorado y más reconocido. De momento tu y yo se lo agradecemos, lo vemos a diario, solo tiene ojos para ti y para vigilar que nada perturbe tu sueño de cada noche.

Sé lo bien que debes sentirte, Camila, porque mi mamá, abuela Conchita, era igual de maravillosa que ella.

Por eso me gustaría que la felicitaras hoy. Aunque aún no articules palabra puedes emplear esa sonrisa que lo dice todo y esa mirada pilla que nos alegra la vida. Con eso será suficiente. Aprovecho también para preguntarte para cuando tienes previsto más o menos empezar a decir "Papá".

Si te parece nos hacemos una señal mañana tempranito. Cuando te cambiemos el primer pañal del día le diré que se acerque para que vea tu tercer diente. Ahí aprovecharás, la abrazarás y le darás un beso muy fuerte en la frente de parte de los dos. Eso sí, hazlo rápido antes que trate de ponerte de nuevo el termómetro.








14 abr 2018

El único mandato



Y a lo mejor la vida es mucho más sencilla de lo que imaginamos. Mucho más sencilla de lo que creamos alrededor de ella, de los traumas y las tragedias que nos creamos porque alguien no nos quiso como pareja o porque tal amigo nos ha decepcionado. 

Cero dramas. El primer y único mandamiento debería ser la vida está para ser vivida. Y nada más. Y dejar bien lejos la política, la religión, los malditos lunes e incluso el fanatismo del fútbol. 

La vida es lo que queramos hacer con ella. Y nada más. Así que ya sabes: vive y desde que puedas…¡sonríe!

19 mar 2018

Camilando por la vida: La aventura de ser padre (1ª parte)





Hoy es un día extraño, muy raro. Por un lado se cumplen seis años exactos que mi madre no está con nosotros y por otro lado es el primer día que celebro el Día del Padre. Pareciera que el destino hubiera querido compensarme de alguna manera por esa pérdida irreparable que acuso a diario.

Desde hace mucho tiempo, casi desde que nació Camila quería escribir alguna reflexión sobre el hecho de ser padre. Sí, pero era mucha información la que se agolpaba en la cabeza, me sentía saturado y decidía posponerlo. Hoy ya no tengo excusas para hacerlo y aunque sea en varias entregas (como si fuera una colección de fascículos de los que coleccionaba en mi infancia) lo haré. Sí, lo haré porque en el fondo me servirá de catarsis liberadora y porque tal vez desde mi humilde punto de vista pueda ayudar a alguien.

Sí, ser padre no es cualquier cosa. Ser padre es por decirlo así la gran cosa. Implica una responsabilidad de por vida y es una condición que te acompañará para siempre. Por todo lo que implica en tu vida en cuanto a cambios y por el hecho de traer al mundo a una persona que depende totalmente de ti y de la mamá conviene reflexionar mucho, muchísimo la decisión de ser padre o madre.

Antes que nada conviene poner cada cosa en su sitio. Yo ya era feliz antes de tener a mi hija. No estoy de acuerdo para nada con esa visión excesivamente tremendista que escucho a menudo que distingue entre antes y después de ser padres como si la vida antes de serlo  careciera ahora de significado. En parte es igual a la visión limitada de la media naranja en el amor pero esta vez aplicada a los hijos. Me da miedo esa forma de pensar porque de ahí nacerá seguro un apego tremendo e insano a los hijos.

En mi caso me encantaba mi vida antes de tener a Camila y en esencia sigo siendo el mismo después del 17 de agosto. Han cambiado mis puntos de vista en algunas cosas, es verdad, pero no he sufrido una transformación vital como para decir que soy otra persona. Soy el mismo de siempre más la maravillosa incorporación de Camila a mi vida.

He querido sintetizar varios principios o consejos que he conformado fruto de mi incipiente experiencia por si te sirven de ayuda en tu próxima maternidad/paternidad:

- Todo pasa: Sí, es de las pocas cosas que considero verdades absolutas en mi vida. Los primeros días y meses son una locura tremenda. Poco descanso, poco sueño, intensidad de los llantos y parece que nunca va a acabar. Si hay algo que no podemos detener es el tiempo y en el fondo juega a tu favor. Y no hace falta esperar 18 años. Unas dificultades se van y otras vienen. En nuestro caso ya se fueron las noches en vela. Sí, lo sé es una gran suerte que duerma ahora doce horas y ahora viene la dificultad de controlarla cuando está en fase de comenzar casi a gatear.

- Todo el mundo es pediatra: Sí, es la gran máxima que aprendí. Tus seres queridos se acercarán para ayudarte con la mejor intención pero sin querer llegarán a agobiarte. Te asombrarás de la cantidad de consejos que te dan por minuto de forma compulsiva y desordenada. Tal vez quede mal decirlo, pero hay que hacerlo: dan el coñazo. Date el permiso para aprender y equivocarte. Es un aprendizaje continuo y nadie nació aprendido. Agradece los consejos pero acuerda con tu pareja hacer los que le de la gana a ustedes dos que al fin y al cabo son los verdaderos educadores. La verdadera crianza y educación comienza cuando se van, cierras la puerta de casa y se quedan ustedes tres.

- La proyección de miedos: va relacionado con el punto anterior. Una gran parte de los consejos que te darán reflejará una proyección de miedos por parte de la "persona consejera". Como si la vida del bebé peligrara en cada momento.  Cuida al bebé por supuesto, pero confía en que la vida sabe abrirse camino y en que al final las cosas salen. Que el mundo no es lugar lleno de peligros, que no hay nadie acechándote para hacerte mal. Te llenarán la cabeza con el mal de ojo, que si algo rojo para alejarlo y salvar al bebé. Cuidado porque tal vez comienzas a transmitir al bebé una creencia maligna del mundo (y eso que no hecho más que nacer) y comienzas a preparar el caldo de cultivo para inocularle cierta "indefensión aprendida", para que crea que hay muchísimos peligros en la vida en lo que no podemos hacer prácticamente nada sino rezar o abrazarnos a la superstición. Es imperdonable que transmitas tus miedos y tu amargura vital al bebé. Si son tus paranoias súfrelas tú. El bebé no se las merece. No le estés jodiendo la vida tan pronto.

- La alegría de las pequeñas cosas: Descubrirás mil detalles que te emocionarán en el día a día. Ahora, cobrará un sentido único la salud de tu bebé y tu mayor alegría es que el pediatra te diga que todo está bien. Encontrarás una alegría tremenda en estas cuatro palabras. El bebé está perfecto.

Y si hay algo que te removerá por dentro será su sonrisa, que te mire y te dedique una sonrisa no tendrá precio. Te arreglará un mal día en un momento y te tocará en el fondo del corazón. Será algo nuevo e inimaginable en tu vida. En concreto su primera sonrisa del día nada más despertarse te dará una fuerza y una energía increíble. Alucinante. Ríete del Cola Cao.




20 dic 2017

Camilando por la vida: Un año de la maravillosa noticia




Hoy hace justo un año de la noticia más bonita que me han dado en la vida. Y esa noticia no me la dio ninguna persona, ni me enteré por internet, ni por un correo electrónico. Me la dio un aparatito llamado PREDICTOR. Sí, dos rayas verticales que indicaban que venías.

Aún recuerdo los días previos en los que "sospechábamos" que posiblemente estabas de camino. Nos cogió en plena fase de enganche con la serie "Narcos". Recuerdo que en un momento de pausa entre dos capítulos mamá fue al baño y de repente un mareo repentino casi hizo que se cayera al suelo. Después del susto seguimos viendo el capítulo como si nada, pero lo cierto es que entre medias de tanto "plata o plomo", "tatita" o "hijueputa" yo pensaba que algo estaba pasando.

Unos días después vino la prueba definitiva: una hipersensiblidad a lo bestia, extremadamente desarrollada que hizo que mamá rompiera en un llanto atroz cuando Pablo Escobar era abatido por los agentes de la DEA.

Te lo juro, Camila, mamá lloraba como si fuera familia nuestra. Es más creo que cuando yo me muera no va a llorar ni la mitad de lo que lloró ese día. Fue algo extremadamente raro, que me indicaba que mamá estaba "intensa" por dentro.

Y por cierto, no es que esté a favor de la pena de muerte pero es que el colega ya estaba jugando con fuego desde el capítulo uno y no era descabellado pensar que acabara así. No me lo imaginaba yo viejito, cobrando su pensión los días 25 en "Cajacanarias" y jugando a la petanca como si no hubiera pasado nada. Se lo buscó totalmente.

Unos días después en una farmacia de Las Indias compramos dos predictor (¿el plural es "predictores"?). Sí,  compramos dos. Ya entenderás las manías de papá y las compulsiones con las revisiones y las repeticiones. Con las revisiones y las repeticiones. Sí, con las revisiones y las repeticiones.

Recuerdo que esos días estaba dando un curso en las instalaciones de JESUMAN. Eran cinco horas seguidas y no quería hacer ninguna prueba de embarazo hasta que lo acabara para no descentrarme. Quería saberlo cuando fuera libre para explotar sin límites.

Y esa noche, de madrugada, a eso de las tres de la madrugada de repente mamá  se levantó para ir al baño. Y entonces yo corrí tras ella predictor en mano. Hicimos la prueba. Primero apareció una raya y segundos después la segunda raya que te hacía real.

Luego vino la lógica confusión, el no saber qué hacer, qué decir y sacamos el segundo predictor. Yo no sabía que pitaba. ¡Menudo susto!. Lo cierto es que aquel pitido rompió el silencio de las cuatro de la madrugada. El mensaje no dejaba lugar a dudas "+ de 3 semanas". Ya estabas de camino.

El corazón se agitó, un calambre recorrió el estómago y el pecho se llenó, como si tuviera dentro fuegos artificiales.

Solo recuerdo un abrazo con mamá, nuestras risas nerviosas  y recorrer un millón de veces el pasillo de casa. Baño, pasillo, salón, baño, pasillo, salón.. así más de una hora, Camila.  Los mismos recorridos que meses después haría junto a mamá  muchas noches para dormirte .

Hoy hace junto un año de la mayor experiencia de mi vida, que en mi caso fue doblemente intensa cuando supe además que eras niña. Si hubieras sido niño seguramente te querría igual, ¡¡¡¡pero es que además eres niña!!!!

Desde todo ha sido un sueño (y a veces también una falta de sueño por los cólicos) pero sin duda, la aventura y la experiencia más bonita de mi vida. Imagínate como ha sido, que he vuelto a creer en la Navidad.








30 nov 2017

Camilando por la vida: un corazón partido en tres





Todos los canarios tenemos algo de Venezuela dentro de nosotros. Y Camila no iba a ser menos. Hoy quería apelar a las tres influencias culturales que le vienen de familia. Por un lado su parte italiana , concretamente siciliana, por parte del abuelo materno, por otra venezolana, por su madre y gran parte de su familia y por otra española que viene por mí y por parte de la familia materna.

Y me gusta que sea así para que viva con la riqueza que supone integrar las culturas. Creo que así Camila estará vacunada contra algunos nacionalismos dañinos, que nos hacen creer que unas regiones, unos países o unas formas de pensar están por encima de otras.

Y va a vivir orgullosa de sus raíces, de quién es, de sus costumbres. Y como padre haré todo lo posible que aprenda a sentir lástima y compasión hacia aquellos que piensen que ser "sudaca" es un insulto.


26 ago 2017

Camilando por la vida: ¡Llegaste!




¡Al fin llegaste, Camila! Sabías que no podíamos esperar más por ti y te adelantaste una semana sobre lo previsto. ¡Qué regalo nos has hecho!

El jueves  pasado  despertamos con la sensación de que se había roto la bolsa. Nos dirigimos enseguida a la residencia con toda la ilusión del mundo porque pensamos que tal vez habría llegado el día.  Nada más llegar la ginecóloga nos lo confirmó, era cuestión de horas que estuvieras aquí.

Momentos después entrábamos al paritorio. Tienes que saber que papá es bastante aprehensivo y que temía desmayarse. Te cuento algo pero lo olvidas enseguida, ¿vale? En una ecografía rutinaria en los primeros meses de tu embarazo sufrí un mareo. Como lo oyes. Un soberano mareo. Durante algunas semanas tal vez meses tu padre ha sido objeto de mofa de ello entre algunos de sus amigos. Así que comprenderás que con estos antecedentes era lógico pensar que en el paritorio algún momento podría acabar en posición paralela a la cama de tu madre y pidiendo oxígeno mientras haría aspavientos. ¿Pues sabes, Camila? ¡No me pasó nada! Me crecí con la motivación de ser el testigo de tu llegada al mundo y no me desmayé. Ni tan siquiera un breve atisbo de ello.

Mamá sufrió muchos dolores, muchísimos. La epidural duró muy poco y a pesar de los esfuerzos posteriores de los anestesistas no hubo forma de reducir el dolor. Gritó muchísimo, tanto que tan solo por eso deberás respetarla y honrarla el resto de tu vida. Mamá es una campeona. Pero  recuerda que yo tampoco me quedo atrás, ¿eh? Como te comenté antes no me desmayé en ningún momento.

Y mientras esto ocurría otra historia se entrelazaba con la de tu nacimiento. Tu abuela Milagros después de cinco años sin ver a mamá llegaba directamente desde Caracas al aeropuerto de Los Rodeos. Un maravilloso guiño del destino  hizo coincidir tu nacimiento y su llegada a la isla. Y luego pudiste conocerla el mismo paritorio.

Tu nacimiento fue el espectáculo más bonito del mundo. A años luz queda ahora el gol de Sergio Ramos en la Champions o el de Iniesta en el Mundial. ¡Fíjate que iluso era, Camila, que yo pensaba antes de ti que eso era lo más bonito que había vivido!

Vi asomar tu cabecita, luego tu brazo,  tu espalda y por último y tu cuerpo entero. Te pusieron sobre mamá, abriste los ojos y comenzaste a llorar. Y mama lloró también.  Sí, y yo tampoco me quedé atrás. Lloré como no lo había vuelto a hacer en cinco años cuando abuela Conchita se fue al cielo. A ese mismo cielo desde el que tú vienes. 

Luego te bañaron, te vistieron y te llevaron a la habitación. Y desde entonces no hemos vuelto a separarnos un solo instante.



Ahora no puedo evitar pensar en estos momentos presentes y en el futuro. No te puedo asegurar ser el mejor del padre del mundo. Pero sí que te prometo que intentaré con todas mis fuerzas ser el mejor padre para ti. Sé que no será fácil y que esto es básicamente un camino de ensayos y errores: equivocarme y aprender, meter la pata y remediarlo, probar algo y tener suerte. Esto de ser padre tiene toda la pinta de ser un aprendizaje continuo. Todo con tal de no cruzar esa peligrosa y delgada línea entre protegerte y sobreprotegerte, entre permitirte y consentirte, entre  cuidarte y controlarte. 

Espero además durante tu adolescencia reunir la fuerza necesaria para mantenerme en el “No” ante posibles e hipotéticos chantajes emocionales que me puedas tender. Un padre tan enamorado corre el riesgo de sucumbir. En cualquier caso te advierto desde ya que con los temas “moto” y “escuchar Maluma” no hay absolutamente nada que negociar durante los dieciocho primeros años de tu vida, y puede incluso que treinta.

Ahora mamá y yo hemos incorporado  un sinfín nuevas tareas en nuestro día a día: ayudarte a quitarte los gases, cambiarte los pañales e inventar filigranas y estrategias para que duermas. Creo que tan solo nos falta hacerte dormir intentando dar una voltereta o haciendo el pino puente. 

Y aquí estamos, tratando de aprender cada día gestionarte y cuidarte mejor, esperanzados en que los cólicos como todo en la vida también sean efímeros. Gracias a eso cuando de madrugada rompes el silencio de la casa con la potencia de tu sonido gutural “Aglá” lejos de desquiciarme (confieso que más de una vez he estado en ese punto) me consuelo pensando que estás ensayando para decir la frase entera: ¡Hala Madrid)

A veces fruto tal vez de la falta de sueño tengo alucinaciones y en cualquier movimiento de tu boca interpreto una sonrisa especialmente dedicada para mí o en un movimiento repentino de tus manos un saludo de buenas noches.

Y a veces vuelo aún más lejos con mis paranoias. Porque en ese  preciso momento en que tus ojos anuncian que te vas a dormir y mantienes la mirada perdida en cualquier lugar de tu cuna me gusta imaginar que tal vez estuvieras pensando - ¿quién sabe? - que te sientes orgullosa de que sea tu padre.





8 ago 2017

Camilando por la vida: ¡Sal ya, Camila!





Sí, sé que no es aún el momento. Somos conscientes de que los cálculos dicen que sobre el día 24 es cuando toca que vengas, pero quiero que sepas que papá y mamá te van a recibir igualmente bien si te adelantas, incluso nos darás una alegría

No, no quiero pensar en la luna llena, ni en las mareas, ni ningún tipo de superstición. Tú haz el esfuerzo y ya, ¿vale?

Hazlo al menos por tu madre, que la pobre cada día puede moverse menos.  Hace meses que no sabe lo que es dormir bocabajo y muchas veces llego a casa y encuentro el suelo lleno de cosas que se le han caído y no ha podido recoger: una cuchara, el mando de la tele, un bolígrafo. 

Imagínate además todo ello con el calor insufrible de agosto.

Estamos haciendo todo lo posible porque salgas. Estamos caminando mucho, muchísimo. No sé cuantas veces nos hemos recorrido el parque de las Indias: ya nos conocemos a los perros y a sus dueños de memoria.

Cada día le cuesta más caminar y cada día tus patadas voladoras son más fuertes (¡abusadora!) ¿Quieres salir ya?

Pero quiero que sepas Camila, que a veces sonrío un poco con todo esto. Deberías verla de lejos caminando, moviéndose de un lado a otro como imitando a E.T.. Ya solo le falta decir."Mi caaaaaasaa".




3 ago 2017

Camilando por la vida: No hay manuales para esto





Confirmado: no hay ningún manual ni ningún vídeo tutorial en YouTube que nos diga cómo debemos educar a Camila. No tengo ni la menor idea ni por donde empezar y me vienen a la cabeza varias preguntas: ¿cúando debo hablarle de la cigüeña y cuando debo desmontarle esa historia  para pasar al "papá y mamá ponen una semillita"?,¿cuándo debo decirle que si se porta bien los reyes Magos le dejarán la bicicleta o cuando me armaré de valor y le contaré la verdad para decirle que soy autónomo y que si me pagan este mes la factura de tal o cual curso se la podré? Nada ni nadie nos puede dar la respuesta precisa y perfecta.

Todo son incógnitas para la madre y para mí. Siento que comenzamos una nueva fase para que realmente no se está preparado, pero confío de corazón en las sabias palabras que me pronunció en nuestra última conversación mi asesor fiscal, Román. "Usa el sentido común". 

Sí, deberá ser así. Supongo que todos los padres han pasado en algún momento por lo mismo y todos han tirado para adelante. No conozco a nadie al que se le haya expedido ningún certificado oficial de padre incompetente (aunque seguro que alguno habrá que lo merezca).

Creo que lo mejor será abordar cada situación en concreto, resolviendo cada pequeña duda según se va produciendo y confiar en el sentido común y en la intuición. No creo que podamos hacer un guión previamente sobre la forma de educar a nuestra  hija. Y espero también,que al menos me sirva para algo lo que estudié en Psicología Evolutiva en la UNED hace años. Será ocasión para ver si lo que estudié de Piaget y Vygostky puede serme realmente útil.

Las dudas y las inquietudes se van acumulando pero quiero centrarme en tres situaciones que se producirán en algún momento de la educación de mi hija:


- Explicarle el peligro de las letras de las canciones de Maluma:

No me preocupa en especial que lo escuche (a fin y al cabo su padre se ha tragado más de una vez un programa entero de "El Cascabel" en 13 Tv, y lo que es peor incluso lo ha disfrutado) sino que normalice el contenido de sus letras claramente machistas.

- Que me pida que le compre una moto: (¡Ya si se sube a la moto de Maluma ni te cuento...!)

Aquí se produciría una combinación explosiva: un anhelo o deseo de ella y un miedo (por supuesto, con respuesta visceral) por parte mía. Durante 18 años podré escapar con eso de "Mientras vivas bajo el techo de tus padres..." pero eso tan solo aplazará el problema. Como se le meta entre ceja y ceja lo de la moto no sé que hacer....

- Que se enamore del gamberro (y por supuesto, gandul) del barrio.

Esto es el miedo mayúsculo porque aquí se puede unir todo lo anterior: que el gamberro tenga moto ( que por supuesto conducirá bajo los efectos de sustancias estupefacientes) y que le cante a Camila al oído canciones de Maluma. ¡No me jodas! Ya lo estoy pensando y me estoy poniendo enfermo.

No sé que haré, ni cómo pensaré si llega ese catastrófico día. Espero tener la inteligencia (y por supuesto, el autocontrol) suficiente para resolver la situación. Porque a fecha de hoy sólo se me ocurre encararlo, mirarlo a los ojos y utilizar las sabias palabras de Pablo Escobar: "plata o plomo".









2 jul 2017

Camilando por la vida: Esperando



Pues sí, voy a ser en apenas mes y medio voy a ser papá. Es curioso pero a la vez que una parte de mí desde el día 21 de diciembre lo vive con intensidad hay otra parte que parece no haberse dado cuenta, como si viera aún lejos tal acontecimiento. Creo que en eso mi situación es totalmente diferente a la de la madre: yo no siento las patadas, los movimientos ni tengo ni he tenido ningún tipo de molestias durante estos meses. Yo presiento a Camila, pero no he tenido como la oportunidad de sentirla como la madre.

Supongo que todo cambiará en agosto, escuchar su primer llanto y tenerla en mis brazos restablecerá el equilibrio entre estas dos partes antagónicas que conviven dentro de mí.

Lo que es innegable es el placer de la espera. Hace años se me quedó grabada a fuego una frase que pronunciaba Punset:"La felicidad está en la sala de espera de la felicidad". Hace alusión a la activación que nos da la impaciencia de esperar: uno de los mejores momentos del viaje que vamos a emprender lo representa el momento exacto en que compras el billete o uno de los momentos más intensos de la cita romántica lo representa el instante antes de llegar al lugar acordado. Sí, el que espera desespera, pero también a veces disfruta.

No tengo ni la menor idea (ni me he parado a pensar en ello) de cómo cambiarán exactamente las cosas en nuestra vida a partir de agosto. Tengo testimonios a mi alrededor para todos los gustos. La mayoría de ellos “rupturistas”: “Va a haber un antes y un después en tu vida”, “Ya nada volverá a ser lo mismo”, “No vas a tener tiempo para dormir”, “Va a ser muy bonito y muy duro porque dejas atrás la vida que siempre has tenido.

Tal vez sea falta de consciencia o que estúpidamente me he venido arriba, pero no temo lo que esté por venir. Lógicamente intuyo noches en vela, desequilibrios en rutina, llantos, montañas de pañales, cólicos, noches en blanco, buches y demás pero confío en el equipo que formo con Aranxa para salir para adelante. Eso y también porque si es por tener a Camila con nosotros seguro que todo compensa. Así que firmo, o firmamos convencidos, la tormenta o el desajuste que tengamos por delante.

Hace 5 años mi vida cambió de manera radical. Tuve el mayor golpe de mi vida: el fallecimiento de mi madre y unos días después me quedaba en  paro después de 6 años fantásticos trabajando en el Cabildo. Tocó reinventarse, tal vez tanto que me hice autónomo. Aún no sé de donde saque la fuerza, pero lo cierto es que esos episodios me hicieron más fuerte, tal vez lo suficiente para no temer lo que venga ahora.


Así que ahora estoy en tiempo de espera: unas veces impaciente, otras, sorprendetemente paciente. Y mientras tanto leyendo y releyendo todo el material que me deja mi compañero José Morgado Nisa para aprender (de momento en teoría) a ser un buen papá. En agosto llegará la práctica. O un examen sin avisar.


24 jun 2017

Camilando por la vida: sobre tu NO bautizo



Hola Camila, no te imaginas desde donde te escribo. Ahora mismo estoy en alta mar, en el Bencomo Express, un barquito de Fred Olsen. Son las 6 y 45 de la mañana y voy para Gran Canaria a dar un curso sobre el Pensamiento Positivo en Konecta Las Palmas.

Estaba repasando la presentación (ya conocerás la pulsión de tu padre hacia la revisión) y de repente me ha apetecido escribirte. De repente he encontrado un paralelismo con tu tío abuelo Juan que hace 40 años para Venezuela a buscarse la vida. Una generación después  yo voy la isla Gran Canaria para reunir dinero y poder comprarte los pañales. A cada época le toca lo suyo.

Ya queda menos para conocerte. A finales del mes de agosto te tendremos en nuestros brazos. De todas formas ya hemos pedido ver la carita hace unos días con la ecografía 4D. Fue todo un espectáculo y reconozco que me quedé en shock. Me encantó verte tan tranquila, durmiendo, flotando en el líquido amniótico ajena a todo cuanto te rodea.

Nadie diría que eres la misma que despierta a mama cada noche con tus patadas como si estuvieras en un festival de capoeira.

Hay quien dice al ver tu foto que te pareces a mí pero yo solo espero que los postulados de Darwin se acaben imponiendo. Porque es mucho mejor para ti y más adaptativo para la especie humana que te parezcas a mamá. Sobrevivirás más segura. A tu madre todo el mundo la quiere: la cajera del Alteza del barrio, la señora que nos atiende en El Rabanito e incluso ese vecino tan callado y misterioso que vive en la esquina de la calle. Así que ya sabes, espero que en estos dos meses se vuelvan dominantes los genes que te harán parecerte a ella.

Quiero contarte muchas cosas pero hoy aprovecharé para comentarte algo importante que tienes que saber. Mamá y yo hemos decidido no bautizarte. Quizás no tengas aún edad para entenderlo pero prometo que cuando seas un poco mayor te lo volveremos a explicar. Te diremos que pensamos que es algo que te corresponde decidir libremente a ti. Es una decisión íntima y que debes decidir en libertad y sobre todo con conocimiento. Aunque también es verdad, Camila que ya comprobarás que en este mundo hay personas que querrán opinar sobre cosas que tan solo corresponden a mamá, papá y por supuesto a ti cuando seas adulta. Me gusta llamar a esto como una mala interpretación de la democracia. Todo el mundo tiene derecho a opinar, eso es obvio, pero hay gente que se viene arriba y se cree con el derecho a opinar absolutamente de todo, incluso de lo que no le toca.

Tampoco nos vale eso de “la bautizamos y ya luego de mayor que elija religión”. Sería como hacerte socia del Real Madrid, comprarte la camiseta de Cristiano Ronaldo, leerte cada noche el Marca en la cuna y pensar que ya de mayor elegirás equipo. No, las cosas no son así, aunque reconozco que no vería tampoco muy peligroso hacerte madridista.

Y sobre todo se trata de una cuestión de congruencia, porque me parece una idea horrenda y absurda que tengas que bautizarte para quitarte la culpa. ¡Qué culpa puedes traer tú si has sido un regalo de la vida! Si ya vienes a este mundo pidiendo perdón y con la culpa sobre ti no quiero ni pensar cómo te podría ir el resto de tu vida. No, Camila, no queremos bautizarte pero respetaremos lo que decidas cuando seas mayor.

Sea cual sea tu decisión me gustaría pedirte tres cosas:

La primera, que seas una niña, adolescente y mujer adulta abierta de mente, que te cuestiones las cosas y que no te creas las cosas porque sí, que en la vida hay muchas verdades, y que la Verdad, así con v mayúscula no existe.

La segunda cosa que te pido es consecuencia de lo anterior: que huyas de los fanatismos. No caigas en el error de pensar que algo (la religión, el amor o una persona) pueda estar por encima de todo. Que nada sea todo en tu vida.

Y por último, lo tercero que te pido te va a ser tremendamente fácil: que cuides y mimes mucho a mamá sobre todo cuando ella sea viejita y yo no esté. Ojalá lo hagas de la misma forma que ella lo hace ahora contigo.

Me despido por ahora de ti, Camila. Sigo en alta mar pensando en ti, mientras el barco se acerca cada vez más  a Agaete.

Se me olvidaba decirte que ya tienes tu cochito Chicco esperándote en casa y que la cuna está el caer, pronto estará en casa. También hemos estado seleccionado la música que te pondremos mientras te bañamos. Y en breve, seguro que nos pondremos a recopilar algunos vídeos para ti: algo de Pepa Pig, la patrulla canina y, por supuesto, el gol de Sergio Ramios en el minuto 92. Ups! Lo siento, no quería influenciarte en esto…

Un beso muy fuerte Camila

Tu papá.
14 jun 2017

Camilando por la vida: hoy veremos tu cara






Querida Camila:

Hoy tenemos la cita más ilusionante contigo. Hoy vamos a ver al fin tu cara y quién sabe, tal vez también, con un poco de suerte podamos ver tu sonrisa. Hoy vamos a verte mejor que nunca. Sí, porque  hoy toca la 4D. ¡No te imaginas las ganas que teníamos mamá y yo de que este día llegara!

Solo faltan unas horas para el gran momento, a las 18 estaremos en ECOX 4D para verte aparecer. Te vamos a querer igual, seas como seas, pero te prometo que daría todo lo que me pidieran porque te parecieras a mami, así tan morena, tan guapa y sobre todo tan buena. Creo que sí, que vamos a tener suerte y te vas a parecer mucho a ella. Aprovecho también para pedirte que te calmes un poco, que las últimas semanas no has hecho sino darle patadas a mami

No me hagas enfadarme por primera vez contigo. Respeta a tu madre, Camila, que ha pasado muchos dolores en este embarazo.

Vuelvo a escribirte muy pronto que tengo mucho que contarte: la carrera de la Binter Night Run que hice con una serigrafía de tu eco en la camiseta, el cochito de Chicco que ya te está esperando en casa, las opciones que tenemos para tu cuna y por supuesto, nuestra decisión de tu no bautizo (¡la que has liado pollito!) ni meterte ninguna religión en la cabeza. Ya cuando seas adulta elegirás por ti misma.

Un beso, mi niña. Te veo en unas horitas.

Pd: por cierto, se me había olvidado comentarte algo importante. Tal vez no tengas ni idea de lo que te voy a decir, pero el Real Madrid otra vez ha ganado la Copa de Europa.


6 may 2017

Camilando por la vida: el porqué de tus apellidos




Querida Camila:

Tal vez una de las primeras preguntas que nos hagas cuando tengas uso de razón será el orden de tus apellidos: el de mamá primero y el de papá después.
Te lo explicaremos encantados y el motivo habrá que buscarlo en un deseo casi darwiniano por salvar el apellido de tu madre, en la “sonoridad y estética” y en el deseo de mandar a tomar por saco a ciertos postulados del patriarcado.

El apellido de papá está a salvo para las siguientes generaciones. No tienes más que ver el listín telefónico para ver todos los hernandez que hay. Igualmente, solamente con tus primos estará garantizado al menos una generación más.

No pasa lo mismo con el apellido de mamá: Saglimbeni, sería una pena perderlo y nos gustaría  preservar al menos una generación más las raíces sicilianas de tus ancestros.

Pero claro, posiblemente estarás pensando que cuando nos des un nieto el apellido volvería a peligrar porque tu pareja pondría su apellido primero. ¡Qué te crees tú eso! Nunca  subestimes el poder de tu padre. Lo tengo todo previsto y te prometo que cuando nos presentes a tu pareja la primera condición que le voy a poner para que ve pueda entrar a casa es que aparte de ser del Real Madrid es que ponga su apellido detrás del tuyo a nuestro nieto. Y si no ya encontraremos otra pareja aunque sea del Barcelona. Tú no te preocupes por eso.

También es cuestión de estética y de sonoridad. Si un día decides hacerte artista por lo menos el nombre ya lo tienes: Camila Saglimbeni. ¿A que suena al mismo nivel que Jennifer López? Incluso suena mejor que Riahnna, Madonna o Terelu Campos. Si fuera Camila Hernández tampoco estaría mal pero tendría menos glamour y te costaría más debutar en Broadway.

Y por supuesto es un gesto, una patada en el culo al patriarcado que tanto tiempo ha imperado en la sociedad. No podemos cambiar el mundo, pero al menos desde nuestro hogar en el barrio de la Salud podemos hacer pequeños cambios en nuestro microentorno. Para que las cosas cambien hay que hacer cambios en las cosas, es obvio. Y la inversión de tus apellidos es una buena forma de empezar.


Pd: por favor, hija, no me preguntes nunca quién es Terelu Campos.
Con la tecnología de Blogger.