Un mal hábito que tenemos es el de quedarnos estancados en un determinado pasaje de nuestro pasado que nos generó dolor de una forma especial: una pelea con alguien, una ruptura, un "desaire" que hemos recibido, un fallecimiento, etc.
Como dice el título de este post, si pese a ser pasado lo traemos con frencuencia a nuestra mente, deja de ser un pasado a hacer un presente. En general, traemos del pasado recuerdos dolorosos, daño y en general sufrimiento. Los momentos positivos no le disputan a los malos el honor de ser recordados.
Creo que el recuerdo es lógico, humano y terapéutico. Necesitamos salir de las experiencias dolorosas a través de la perspectiva que nos da el tiempo, para resignificar los acontecimientos. Y para ello hace falta mirar hacia atrás, esto es, recordar.
Lo que no es terapéutico es el "sobrerecuerdo", el estar continuamente instalados en ese dolor y revivirlo en cada momento del presente. El sobrerecuerdo nos convierte en personas reconcorosas, ofuscadas y con la energia concentrada en el rencor. No conozco a nadie centrado en el pasado que sea verdaderamente feliz.
Te propongo el siguiente ejercicio:
Enumera al menos 5 recuerdos que vienen a tu mente de manera frecuente
¿Qué emociones generan en ti su recuerdo?
Asumir que el pasado es pasado sea tal vez uno de los mayores actos de aceptación que puede tener el ser humano. Te dejo una frase que me hizo pensar cuando la conocí. "Si no sueltas el pasado con qué manos agarras el presente y el futuro"



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