Con diferentes versiones y matices las distintas historias que he conocido coinciden en la base: el ingeniero que estaba al frente del proyecto fallece y entonces, al ver sus planos observan que había dibujado una "X" roja en un punto concreto del espacio. El equipo de constructores entiende que ese es el lugar establecido como el más adecuado por el ingeniero para su ubicación y comienza su construcción.
Poco tardan en darse cuenta de los problemas meteorológicos que acarrea este empalzamiento, en especial la niebla que provocará en los próximos años frecuentes desvíos de los aviones al aeropuerto del Sur.
Pues bien, nada de eso ha sido cierto. En este enlace podrás acceder al artículo de Daniel Milleten en La Opinión el que desmonta este bulo.
