Un hogar. Eso me trajo el año 2016. Una casita de alquiler con la que comenzar la vida en pareja. ¡Y hacía falta ya!. La casa es pequeña, modesta pero tiene lo que más valoro sobre todas las cosas: tranquilidad. Cierras la puerta y no sabes si es lunes, domingo o viernes porque todo lo envuelve la tranquilidad.
Me encanta el despacho, amplio y confortable, luminoso pero a la vez un espacio para el recogimiento. Quienes me conocen saben que soy una alondra (rindo más por las mañanas). Me levanto sobre las 4 o las 5 de la madrugada cada día a preparar clases, leer, buscar cosas por internet y el tiempo se detiene para mí. Luego la luz de la ventana me dice la hora y sobre las 7 y media de la mañana salgo a la calle.
Una vida simple, sencilla, sin aspavientos, pero muy tranquila y feliz.
