Una causa frecuente de insatisfacción y estrés es la sensación de ir contra el reloj. Es una emoción que hemos incorporado de forma tan cotidiana en nuestra vida que la vemos como algo normal y creemos erróneamente que "al fin y al cabo no podemos hacer nada". La gestión del tiempo es materia para un curso de varias horas, no se puede tratar esta temática en un posts. Sin embargo, siguiendo la estrategia "kaizen" (una pequeña acción que no genere resistencia al hacerla y una ganancia a largo plazo) podemos ir viendo en sucesivos posts algunos trucos para mejorar cada día o cada semana en nuestra gestión del tiempo.
Hoy me gustaría hablar primer autoengaño que nos hacemos cada día, el que nos hacemos nada más levantarnos: "cinco minutos más y ya me levanto". Creo que el 90 por ciento de la población que tiene un trabajo o una ocupación se ha dicho esa frase en más de una ocasión. El cuerpo aún está "calentito" bajo las mantas y decidimos desde esa emoción, tratando de anular el hemisferio izquierdo del cerebro que nos aconseja levantarnos ya que "toca" hacerlo. Luego hay variantes, conozco a pocas personas que se den una sola "prorroga". Lo normal es que vencido el plazo inicial se negocien sucesivos periodos: "cinco minutos más y esta vez sí, de verdad que me levanto". Transcurridas 6 prórrogas de 5 minutos se ha generado un retraso de media hora en levantarte. Ya son las 6.30 y no te queda otro remedio que levantarte sí o sí. Ahora te levantas pero con prisa. No ha sido tu proactividad lo que te levanta por la mañana, ha sido la imposibilidad de seguir prórrogando tu momento de levantarte. Ahora corres el serio peligro de llegar tarde al trabajo.
Me pregunto si no seria mejor poner directamente la alarma a las 6.30 y levantarte de una vez porque en la última hora realmente no has descansado, has estado mirando de reojo el despertador para negociar sucesivos aplazamientos. De haberte levantado a las 6,ya te habrías duchado (con tranquilidad), desayunado tal vez (con tranquilidad) e irías con tiempo de sobra al trabajo. Pero claro, tu habilidad para autoengañarte te ha demorado media hora más en la cama. Ahora te duchas a toda prisa, tal vez no puedas desayunarte y como encuentres cola en la carretera empiezas a estresarte y aún no son las 7 de la mañana.
Empieza la ansiedad, el estrés y la mala leche. Te juras y perjuras que mañana saldrás mas temprano pero siempre, absolutamente todos los días, sucumbes a la trampa de los "cinco minutos de más"
Tal vez todo empiece a cambiar (aunque sea empezando por un pequeño paso) si adopto el firme compromiso de mañana estar en pie a una hora determinada y premiarme en su lugar con esos cinco minutos (eso sí, ahora de verdad ) a lo largo del día. Puede ser algo tan "simple" como acostarme por la noche cinco minutos antes, llamar a esa persona que tengo pendiente de llamar, o buscar en internet la cartelera del cine al que voy a este fin de semana, etc. Siempre hay cosas que se pueden hacer en cinco minutos.
Eliminar la práctica de los cinco minutos al levantarte puede ser un pequeño paso para un gran cambio.
