12 oct 2013

Psico-Truco: ¡Vuela, pajarito, vuela!




La mayor parte de nosotros tenemos un arma infalible contra nuestra felicidad y nuestra ilusión. Una escopeta de cañones recortados para matar cualquier tipo de sueño. Los pajaritos son esas ilusiones, esos deseos, esos "ataques de ensoñación" que nos ponen una sonrisa en los labios y que nos hacen brillar por dentro y por fuera. Son esos deseos que esperas un día poder hacer realidad para ser verdaderamente tu mismo. Ejemplos de pajaritos son: "Un día me la juego y la invito al cine", "Y si un día me decido y monto la tasca o la tienda que siempre he deseado....", " y si estudio finalmente la carrera aunque sea duro estudiar y trabajar", o "me quiero poner las pilas y encontrar otro trabajo mejor que este".

Estos pequeños "pájaritos" nos alientan, nos marcan un horizonte, y también nos dan "vidilla". Ocurre también que presos del  maldito hemisferio izquierdo ( en numerosas ocasiones, maldito hemisferio izquierdo) apuntamos la escopeta y disparamos a discreción contra todos esos  "pajaritos".  "¡Sí, claro!, a mi edad ahora a empezar de nuevo", "no es tan fácil", o la temible frase: "Tampoco estoy tan mal como estoy".

Luego, tras la masacre, la rendición. El hemisferio izquierdo ha vencido y contagia su mensaje a todo el cerebro. El mensaje se manifiesta en esa dolorosa voz interior. "Es verdad, mejor me quedo como estoy".

Y los días pasan, los años y la vida. Y nunca nos falta munición para matar pájaritos. Y olvidas que cada vez que coges la escopeta para matar, te estás apuntando a ti mismo.


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