Puede parecer poco "romántico" lo que voy a decir pero estoy convencido de que es un mal que nos acompaña culturalmente: Creo que solemos "sobreestimar" las emociones. Nos parece que el ser humano debe hacer caso a sus emociones actuar en consecuencia, es decir, seguir su dictado.
El tema de las emociones es sin duda un tema amplísimo, y que trataré de abordar en diversos posts sobre todo referidos a la inteligencia emocional. Sin embargo, quería compartir algunas reflexiones:
- No existen emociones positivas o negativas, si acaso podríamos catalogarlas como agradables o desagradables, como útiles o inútiles.
- Las emociones tienen un "curso de vida": aparecen y se extinguen. Esto debe ser tenido en cuenta sobre todo en el conjunto de emociones que se viven en situaciones adversas: duelo por la muerte de un ser querido, ruptura de pareja, pérdida de un empleo.
- Es mejor dejar fluir las emociones que tratar de bloquearlas para no sentirlas. Esto es significativo en situaciones en las que por miedo a la catarsis emocional que vamos a vivir (por ejemplo, cuando queremos finalizar nuestra relación de pareja y nos da miedo el cambio a experimentar) no damos el paso y tratamos de forzar la relación, sabiendo incluso que no tiene solución. En este tipo de casos suelen aparecer otras emociones que son de intensidad mayor y más desagradables que aquella que tratamos de no sentir. Así, por miedo a poner fin a una relación seguimos, pero aparece entonces la apatía, la desgana, la ansiedad y también los estados depresivos.
-La inteligencia emocional y la capacidad para gestionar las emociones propias es sin duda una de las cualidades que le permiten al ser humano encontrar su propio bienestar y felicidad. Todas las personas experimentos adversidades en diferentes momentos de la vida. La capacidad para gestionar emocionalmente esa adversidad nos puede hundir o reforzarnos en nuestra autoestima y nuestra confianza en nosotros mismos.
- Las emociones deben acompañar, no arrastrar. Es innegable que las emociones nos acompañan en la mayor parte de nuestros actos (y sería "invivible" la vida si no fuera así...), pero es contraproducente vivir a remolque de ellas. Seguir las emociones debe ser un acto con los ojos abiertos, nunca a ciega. No se debe decidir tan sólo por las emociones, igualmente que tampoco sólo por la razón. Ya que tenemos ambos recursos, utilicémoslo. Deben servir de impulso para la acción, no para arrastranos.
