15 feb 2013
A Dios pongo por testigo
Publicado por
Constante Mutación
en
15:06
Nunca sabré donde me salió la vocación para ser docente, pero creo que tuvo mucho que ver algo que sufrí en mis propias carnes. Julio del año 1998. Estoy recibiendo el curso de Agente de Desarrollo Local en FUNDESCAN ( descanse en paz). Toca el módulo de Derecho. ¡Uff! Me temo a que va a ser complicado aguantar: 30 grados de temperatura en un aula estrecha e incómoda. Mi pensamiento ilusorio me juega una mala pasada. "Seguro que tenemos un profesor chachi de Derecho que nos lo hace llevadero".¡Por los cojones! Aparece una profesora con cara de aburrida y ya nos deja caer la fotocopia del BOE con la modificación de la Ley de Cooperativas. Ni power point, ni retropoyector, ni pizarra......y ni ganas la verdad. En un alarde de "didáctica a más no poder" da las directrices de la clase. Cada alumno lee un párrafo de la Ley en alto. Pasado el párrafo lee otro compañero y así hasta que siete párrafos después me toca leer a mi de nuevo. Miro a la ventana, si te asomas el suelo está a 30 metros. Leo en el próximo turno mi párrafo y me tiro por la ventana.....
Al final no me tiré pero creo que ahí se activó en mí la necesidad de ser considerado con el alumno y ponérselo fácil. En mis clases está totalmente prohibido hablar de la Ley de Cooperativas. No me acuerdo nada de la ley, ni tan siquiera de los párrafos que leí. A Dios pongo por testigo que trataré de no animar a los alumnos a tirarse por la ventana
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