28 jun 2012

Historia de una foto



Esta foto tiene historia, al menos para mí. La veo como mi historia, o cuanto menos como una metáfora del momento de cambio vital que he experimentado en los últimos meses.

La foto y yo nos conocimos en una dinámica que Vanessa estaba realizando en la Certificación de Coaching en Santa Cruz de Tenerife. Es fácil por qué ademas de llamarla "Punseta", la llamo "Vanessa Dinámicas". Se trataba de uno de esos momentos en clase en los que puedo abandonar el rol de profe y entregarme a sus dinámicas como un participante más.

Se trataba de elegir una foto entre las más de veinte que generosamente nos trajo de su casa. Y digo "generosamente" porque se trataba de fotos de sus viajes reales, fotos con historia para ella, de ahí el valor intrínseco que ya las fotos tenían viniendo de su casa.

Cada uno tenía que elegir aquella foto que más le definiera, con la que se sintiera más identificado. Igual que cuando uno tiene mal de amores escucha canciones "ñoñas" o cuando está alegre busca canciones de Georgie Dann ( vale, no todos  buscan a Georgie...), aquella foto y yo nos miramos y sentimos que nos habíamos encontrado.

La foto representa, en Lisboa, el puente 25 de abril. Como pueden ver en la fotografía, si toman el punto de vista del fotógrafo es decir, tal y como está la foto representada pueden ver que conforme avanza el trayecto la niebla parece cubrirlo todo, hasta llegar a un punto en que no se ve nada. Luego al final emerge el camino otra vez. Es decir, se ve el camino más inmediato, el del corto plazo, desaparece el camino a medio plazo y luego emerge otra vez a largo plazo.

Asimismo, donde emerge el camino y se hace visible aparece una figura, el Cristo Rey. Al margen de que tengas o no creencias religiosas, para mi simboliza un punto de apoyo, de anclaje (yo le quito connotaciones religiosas y prefiero llamarlo algo así como la convicción de que las cosas van a ir bien, la fe en ti mismo...)

De enero hasta aquí, mi vida ha dado muchas vueltas. Algún día podré contarlo con detenimiento por aquí, pero centrándome en el ámbito estrictamente profesional me sentí identificado por con esta foto por lo siguiente:

Sé el paso inmediato que tengo que dar... es decir, caminar, crear cursos, capacitarme y convencer a posibles clientes (recuerden la entrada a este blog denominada como "Las 3 C del profesional del coaching"). Sé el destino final, vivir enteramente de esto, de dar conferencias, cursos y ponencias. Además tengo un anclaje final (para muchos la religión, para mí la creencia de que las cosas irán bien).
Y en medio, el camino puede volverse difuso. Esta foto es la vida misma, o al menos mi vida misma en estos momentos.

En clase comentamos además algo sobre esta metáfora de la niebla, conforme te acercas a ella se difumina y puedes ver más que cuando estás lejos.


Tengo esta foto en mi escritorio para verla y anclarme a ella si un día la necesito. También la tengo escaneada en el portátil por si en un momento estoy lejos de casa y entender que tras la niebla se encuentra mi sueño, esperándome.




Olá! Se você ainda não assinou, assine nosso RSS feed e receba nossas atualizações por email, ou siga nos no Twitter.
Nome: Email:

2 comentarios:

Unknown dijo... at 11:07

A lo largo de nuestra vida muchos de nuestros momentos se tiñen de niebla. El peligro está en quedarse anclada en ella, en no avanzar...Si te paralizas creeras que toda tu vida es niebla y te perderas los colores, la luz que te espera al otro lado...¿Nos podemos permitir perdernos eso?

HORACIO dijo... at 12:39

Hay 2 consejos que creo son apropiados para quien camina por la cornisa:
No mirar para abajo
Deslizarse paso a paso

A veces la puerta más ruinosa esconde la mejor opción.....

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.