3 ago 2013

Psico-Truco: Cuando las comparaciones no sirven




Una de las claves para la felicidad es abandonar el pernicioso y dañino hábito de compararnos con los demás. En una ocasión oí una frase al respecto: Las personas no quieren tener un buen coche, sino un coche que sea mejor que el de su cuñado. En la necesidad de compararnos (y sobre todo en el resultado que obtenemos de dicha comparación) encontramos frecuentemente una vía para el sufrimiento.

Es curioso la validez y la fiabilidad que le damos al resultado de la comparación, como si fuera realmente algo objetivo y no sujeto a distorsiones de nuestro pensamiento, a nuestra autoestima y a nuestro estado anímico: "Él/ella con mi edad está mucho mejor que yo", "gana más dinero que yo", "su pareja es más guapa/inteligente que la mía", etc. Las comparaciones no tienen fin, comparamos cualquier detalle, cualquier aspecto que nos haga saber si "valemos" más o menos que la otra persona.

Lo que olvidamos es que las comparaciones, normalmente, ya están perdidas de antemano. Me explico, corresponden a idealizaciones, estereotipos y  responden a una estrategia de "machacarnos" y hacernos sufrir: así, tendré a compararme con personas con las que suelo salir mal parado en las comparaciones. Las situaciones en las que salimos ganando las olvidamos rápidamente.

La felicidad no está solamente en lo que hacemos, sino en lo que dejamos de hacer. De esta forma dejar de compararnos puede ser un buen propósito para una vida mejor.

Te recomiendo el siguiente ejercicio: 

Durante los próximos 3 días toma nota de las comparaciones que estableces. Puede ser en el trabajo, en la cola del supermercado, con tu familia, tus amigos etc y responde a lo siguiente:


  • ¿Qué criterios me hacen pensar que mi comparación tiene validez y es objetiva?
  • ¿Qué utilidad me aporta esta comparación que acabo de hacer?
  • ¿En que medida me ayuda a mejorar?
  • ¿Qué hace que esta dimensión que comparo (aspecto físico, inteligencia, ingresos, etc.) sea importante para mí?
  • ¿Qué sentimiento genera en mí esta comparación?
  • ¿De que forma contribuye a mi calidad de vida pensar que estoy por encima/ por debajo de esta persona en esta dimensión que acabo de comparar?

Te propongo que analices detenidamente las respuestas obtenidas para que obtengas información de la utilidad real que te proporciona el hecho de compararte.







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3 comentarios:

Anónimo dijo... at 10:11

Eso me hace recordar el consejo de una persona respecto al salario de mi empleo...me dijo que !!siempre hay que decir que ganas más para que los demás se fastidien!! jajaja y yo le dije ¿de qué sirve eso? lo diga o no, seguiré siendo yo..a lo que me respondió: Sí, pero tienes la satisfacción de ver al otro sentirse por debajo de ti y envidiarte..jajaja, asi me dijo y me pareció lamentable.

Anónimo dijo... at 19:49

Hay dos quejas universales:
Hace lo mismo que yo y cobra más
Hace menos que yo y cobra lo mismo.

De que te sirve esta comparación.
¿Qué más da?, si tu estas en el trabajo siendo la persona equivocada, te fragmentarás por dentro con quejas como estas, tu haz lo que crees que es correcto basándote en las motivaciones correctas para ti.

Anónimo dijo... at 11:04

Generalmente uno sale mal parado de la comparación. Sin embargo, tal vez por ser animales sociales o por una cuestión cultural, la tenemos siempre ahí, en algún lugar de nuestro cerebro, tarde o temprano se activa y no para hasta generar una emoción.
En mi opinión, hemos hecho mal uso de ella, sin darnos cuenta que podemos sacarle SANO partido y descubrir en la comparación un ejemplo de instinto de superación, de inconformismo personal.

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